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Animales, seres humanos y personajes de libros parecen estar de acuerdo en algo: sería muy difícil vivir sin amigos. En esta entrega nuestra colaboradora María José Ferrada nos recomienda cuentos e historietas dedicadas a ellos.

A veces la prensa deja un espacio para las buenas noticias. Como la que apareció en el diario El País que contaba que chimpancés y bonobos recuerdan a sus amigos incluso décadas después de haberse separado de ellos. El estudio, en que miembros de ambas especies reconocía en fotografías a compañeros del grupo al que habían pertenecido, demostró que el recuerdo era más profundo si la relación era positiva. En otras palabras: si eran amigos.

Lo que no decía la noticia es que este descubrimiento ―que la amistad es una cosa importantísima― ya lo venían anunciando los cuentos infantiles hace mucho tiempo. ¿No habla de eso, por ejemplo, El gato con botas? En el cuento popular, recopilado por Charles Perrault en 1695, el astuto gato hace de todo para conseguir que le vaya bien al hijo menor del molinero, su querido amigo humano…

Otro ejemplo es la novela El maravilloso mago de Oz, escrita por Lyman Frank Baum y publicada en 1900 que durante más de un siglo ha recordado a sus lectores la importancia de encontrar amigos ―de todos los tipos y especies― con los que recorrer el camino.

Definitivamente, la amistad es un tema que interesa a la literatura infantil, tal vez porque sus lectores ―niños y niñas― tienen muy claro, desde siempre, que sin ella es difícil sobrevivir. A continuación, como forma de homenaje a los buenos amigos y amigas, algunas recomendaciones para lectores de distintas edades:

¡Qué bonito es Panamá!

Janosch
Kalandraka, 2009

Un día pequeño oso y pequeño tigre vieron aparecer en el río una caja que venía de Panamá y olía a plátanos. A partir de ahí no pueden pensar en nada más, así que deciden partir de viaje llevando con ellos una olla, una caña de pescar, un patito y una rana de juguete. Como en todo viaje, tan interesante como el destino son las personas que se encuentran en el camino. En este caso: ratón de campo, viejo zorro, corneja, liebre y erizo.

Publicada originalmente en 1978, ¡Qué bonito es Panamá! tuvo un éxito inmenso en Alemania. A la historia del viaje se sumaron nuevas aventuras de los dos amigos: Vamos a buscar un tesoro; Correo para el tigre y Yo te curaré, dijo el pequeño oso, entre otras.

Y es que en el tiempo del bosque caben muchas aventuras, no de las grandes, sino de las que por ser pequeñas ―y no digamos que demasiado arriesgadas― hacen la vida buena. Un mundo silvestre y bondadoso, donde solo los adultos notaremos una especie de ironía amable, como todo lo que rodea la vida de estos amigos cuya felicidad consiste en saber que pueden contar el uno con el otro y que los días, cuando se viven sin prisa, alcanzan para mucho.

Snoopy y Carlitos

Charles M. Schulz
Planeta DeAgostini, 2004

 

El 2 de octubre de 1950 se publicó por primera vez en la prensa la historieta protagonizada por Charlie Brown: un niño tímido, bastante sabio para su edad, que durante los cincuenta años siguientes compartiría con los lectores de 75 países, 2600 diarios y 21 idiomas, que ser un niño no es fácil. Y al mismo tiempo es divertido.

Y es que Charlie Brown tiene algunos problemas ―no poder patear la pelota, ponerse nervioso frente a la niña colorina, entre otros― pero también un perro fantástico, Snoopy, y un grupo de amigos que están ahí para perseverar, cada uno en su intento particular. Lucy, en su amor por Schroeder, el pequeño músico; Linus, en su espera por la llegada de la Gran Calabaza; y Snoopy en su viaje por el cielo ―con sus tormentas― a bordo de un avión, que en realidad es el techo de su pequeña casa.

¿Y a qué se debe tanta popularidad? Tal vez a que los personajes, en cada una de sus dieciocho mil aventuras, realizan la secuencia más humana de todas: intentar, fallar e intentarlo otra vez. La historia duró nada menos que medio siglo. Y según Robert Thompson, profesor de cultura popular en la Universidad de Syracuse, “posiblemente sea la historia más larga jamás contada por un ser humano”.

La última historieta de Charlie Brown, se publicó el 13 de febrero del año 2000 a un día de la muerte de su creador. En ella aparece Charlie Brown, contestando el teléfono y respondiendo: “No, creo que está escribiendo”. La viñeta que sigue ocupa el resto de la página y en ella aparece Snoopy tecleando en su máquina de escribir una carta en que se despide de sus lectores. La firma el propio Charles M. Schulz y termina con la frase: “Charlie Brown, Snoopy, Linus, Lucy… ¿cómo voy a olvidarlos?”.

Sunny

Taiyô Matsumoto
ECC ediciones, 2023

Ambientada en una casa de acogida ―la casa de los Niños de las Estrellas― esta historieta cuenta la vida de un grupo de niños separados de sus familias, que juegan en un viejo Sunny 1200 estacionado en el jardín del recinto. En él escapan, sueñan o encuentran refugio.

El cómic ―parcialmente autobiográfico, según su autor que pasó la infancia en una de estas casas― sigue las vidas, entre otros duros y a la vez tiernos personajes, de Haruo, un niño rebelde de pelo blanco; Sei, que no pierde la esperanza de que sus padres vuelvan a buscarlo; los hermanos Junsuke y Shôsuke, cuya madre está hospitalizada; y el gigantesco Tarô que lo único que puede hacer, ante las difíciles circunstancias, es cantar.

Sunny más que una historia es una suma de escenas cotidianas y relaciones entre personajes que, de viaje en un auto en apariencia detenido, nos recuerdan la importancia de contar con la compañía de los demás.