El domingo 9 de agosto es el Día del Niño, para celebrarlo con lecturas, estas son 10 recomendaciones de Fundación La Fuente, expertos en literatura para niños y niñas.

El domingo 9 de agosto es el Día del Niño, para celebrarlo con lecturas, estas son 10 recomendaciones de Fundación La Fuente, expertos en literatura para niños y niñas.

Para los que les gusta salir

1. Mira tú (Hueders), de Juan Pablo Barros.

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Mira tú, como dice su subtítulo, es una guía para perderse en Chile. Antes de ser libro, era un programa de televisión que narraba las aventuras de Belinda (Blanca Lewin) y Maxi (Néstor Cantillana), que junto a su abuelo recorrían diversos lugares trascendentes de la historia de Chile. En sus capítulos conocimos el Cementerio General,  la Plaza de Armas, el Cerro Santa Lucía, La Moneda y el Puerto de Valparaíso y Sewell. El libro Mira tú  es también una invitación a conocer Chile. Presenta las investigaciones realizadas para el programa por Juan Pablo Barros, con geniales ilustraciones, y logra producirnos el mismo vínculo afectivo que los capítulos hechos hace ya más de diez años. Es, de esta forma, un libro que logra un acercamiento novedoso a la historia, que permite sentirla realmente como propia. [Recomendación de Fernando Mora].

Para los pintores

2. Soy un artista (Blackie Books), de Marta Altés.

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A todos los niños suelen preguntarles qué quieren ser cuando grandes. En el caso de este libro, el protagonista es un niño que tiene su futuro muy claro, es todo un artista y está convencido de que es el mejor. El problema es que su mamá no lo entiende. Ella ve las cosas de otro modo, no es capaz de percibir el arte en las cosas cotidianas. Él, en cambio, utiliza lo que tiene a su alcance para dar rienda suelta a su desbordante creatividad. Como todo artista, está en constante creación, dispuesto llevar a cabo la obra maestra que dedicará a su madre. Así, este pequeño artista da vida a obras como Azul n° 10 (un peluche sumergido en tinta azul) y Azul n° 12 (una explosión de pintura azul), entre otras. Este libro de la ilustradora Marta Altés representa desde una perspectiva infantil la idea de lo que significa ser artista y, al mismo tiempo, retrata con especial sensibilidad la forma de ver la realidad que tienen los niños.  [Recomendación de María Jesús Blanche].

Para los preguntones

3. El día loco del profesor Kant (Panamericana), de Jean Paul Mongin y Laurent Moureau.

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“Los pequeños platones” es una colección de filosofía para niños. Uno de sus títulos más logrados es el dedicado al filósofo alemán Emmanuel Kant (1724-1804), llamado El día loco del profesor Kant (Panamericana). En las páginas de este libro, vemos no un día cualquiera de Kant, que era conocido por llevar una vida rutinaria; sino que vemos al filósofo bailar, jugar con su astrolabio y hacer clases apasionadamente. El acontecimiento más importante: la carta de amor que recibe de Maria Charlotte. Esta carta, que existió en la realidad, es un acontecimiento menor para los biógrafos de Kant, pero no para Jean Paul Mongin, el autor de este libro para niños, que ocupa este hecho para hacer de Kant un personaje cercano y querible. Contribuye con esto Laurent Moureau, con sus ilustraciones coloridas y llenas de humor. Y, finalmente, no sólo disfrutamos la historia que aquí se teje (que mezcla ficción con hechos reales), sino que también los guiños a la filosofía de Kant. [Recomendación de Pablo Espinosa].

Para los románticos

4. El pájaro bigote (Adriana Hidalgo), de Nicolás Schuff y Claudia Degliuomini.

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El pájaro bigote es una historia de amor como muchas, contada como pocas. El libro narra la historia de un escritor solitario que se dedica a hacer crecer su bigote en forma de pájaro. En cuanto escribe y lee en voz alta, las palabras se le van enredando entre los pelos. Una noche calurosa sueña que su bigote sale cual pájaro volando por la ventana ante la extrañeza y desconfianza de las aves circundantes. Mientras más vuela, más palabras suelta sobre la ciudad dormida y termina posándose entre la nariz y la boca de una chica de olor a fogata y ciruela. De ilustraciones suaves y líneas bien cuidadas, este libro álbum nos propone viajar contemplando su vuelo, así como una nube, liviano y sin prisa. Especial como regalo de enamorados y para enamoradizos. [Recomendación de Ignacia Lizama].

Para los que les gusta la música

5. Melodía en la ciudad (Edelvives), de Benjamin Lacombe.Melodía en la ciudad cuenta la historia de Alejandro, un niño de 13 años, que un día de lluvia observa a través de la ventana de su pieza el ritmo monótono de la ciudad y la asfixiante imagen de la fábrica, el lugar donde acabará trabajando del mismo modo que las generaciones pasadas. La ciudad ilustrada, con la diversidad de tonos sombríos en la paleta del autor, ahoga todavía más la escena; de no ser, claro, por una caravana roja que asoma por la calle mayor. La curiosidad lleva a Alejandro al campamento donde se estaciona una compañía compuesta de personajes rarísimos ¡Es el circo! Sin embargo, la principal sorpresa se fija en los ojos de una niña de larga melena ondulada, llamada Elena. En el circo un ritmo único llama su atención. Hombres tocando guitarras y mujeres bailando con amplios vestidos rojos dan palmas y taconean. Los músicos lo invitan a tocar y como un niño prodigio, las cuerdas suenan precioso aunque nunca antes las hubiera tocado. Elena, entonces, le hace prometer una canción a cambio de un beso. [Recomendación de Germán Gautier].

Para los que tienen pesadillas

 6. Nocturno (FCE), de Isol.

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Oscurece, llega la hora de prepararse para el descanso, una hora que a los niños generalmente no les gusta porque implica dos tareas muy fomes: parar de jugar y, en ocasiones, bañarse. Volver a la realidad, ponerse pijama, lavarse los dientes y a la cama y con la luz apagada ¡Qué horror! Un panorama cotidiano así de hostil puede romperse con el encanto de algo mágico: un libro. Pero no es cualquier libro, es el primer libro para leer con la luz apagada en el silencio y oscuridad de la noche; un compañero que nos regala imágenes luminosas para inspirar nuestros sueños. Se trata de Nocturno (FCE), de la escritora e ilustradora argentina Isol, inspirado en la ilusión infantil de la autora de escribir un libro con pintura luminosa (de esa que tienen las estrellitas reflectantes que se suelen pegar en el techo y que hay que cargar cerca de una lámpara). Los sueños se pueden realizar y como un juego de grandes inspirado en la niña que es Isol, nos regala diversas imágenes para gatillar en los niños sueños distintos para cada noche. [Recomendación de Sandra Peralta].

Para los que miran el cielo

7. La tierra del cielo (Catalonia), de Sonia Montecino, Catalina Infante y Leonor Pérez.

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La tierra del cielo nos ayuda a observar el cielo detenidamente, como lo hacen los niños cuando lo descubren en una noche estrellada. Y es a los niños, precisamente, a quien está dirigida esta publicación. De una forma muy amena, ilumina los saberes que los pueblos originarios de Chile han tenido sobre el firmamento y sus elucubraciones sobre la manera en se creó el cielo y la Tierra. Las investigadoras y escritoras de esta obra son la antropóloga Sonia Montecino y la editora Catalina Infante. Las ilustraciones de Leonor Pérez acompañan las historias. Los mitos relatados son siempre sorprendentes, sobre todo por su imaginación fulgurante. Hay en total 14 relatos de los pueblos selknam, aymara, kawésqar, mapuche y tehuelche. Este libro, en suma, es una invitación a subir la vista y a aproximarse desde una nueva perspectiva a los pueblos originarios. [Recomendación de Pablo Espinosa].

Para los golosos

8. La cocina de noche (Kalandraka), de Maurice Sendak.

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Maurice Sendak hace uso de la imaginación de los niños para narrar lo que sucede en La cocina de noche. El protagonista del relato es Miguel, quien intenta dormir en su habitación pero no lo logra, porque escucha unos ruidos tras su pared. Al no conciliar el sueño, grita, chilla, pierde su pijama y comienza a volar. Sólo la luna será testigo de lo que va a suceder a continuación: Miguel aterriza en una masa que está en la cocina. Ahí se encuentra con tres pasteleros que lo bañan con levadura y huevos para el pastel que quieren preparar. La cocina de noche fue publicado originalmente en 1970 por Harper Collins y reeditado por Kalandraka, por primera vez en español, en 2014. Nos encontramos ante un libro que muestra una historia excepcional sin abandonar el espacio doméstico. Con personajes igual de cotidianos y con un desenlace que no busca más que explicar el origen del pastel que disfrutamos al desayuno. [Recomendación de María Jesús Blanche].

Para los peloteros

9. Maní confitado, de Ignacio Valenzuela,

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Cuando niño aficionado al fútbol siempre buscaba información referida a los campeonatos o a los equipos y jugadores que en esos tiempos estaban de moda. Para eso me remitía a los clásicos almanaques, aquellos compendios en extinción que año a año contenían de los más diversos datos y que incluían, cómo no, estadísticas e historias acerca del fútbol, sus equipos y los torneos. Maní confitado, de Ignacio Valenzuela, viene a llenar esa necesidad que tenemos de informarnos del Deporte Rey. Aquí encontramos desde la historia del fútbol, pasando por sus normas, hasta el origen de los más destacados equipos nacionales, las ciudades que representan y los apodos con los cuales han trascendido en los campeonatos locales. Aquí conocemos, por ejemplo, por qué Coquimbo Unido está representado por un pirata, por qué se les llama cementeros a los hinchas de La Calera y por qué Deportes Concepción ocupa una camiseta lila. [Recomendación de Fernando Mora].

Para los melancólicos

10. Es así (FCE), de Paloma Valdivia.

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Es así (FCE) es un libro infantil que en muy pocos versos aborda temas que usualmente se piensan “de grandes”, pero que en realidad son parte de las primeras reflexiones que se tienen de niño. Toca con naturalidad y delicadeza aquellas dudas y misterios que los pequeñitos más sensibles conversan solo con su almohada. De corte existencial, Es así nos lleva de lleno a plantearnos los temas más obvios y más controvertidos de la humanidad, como lo son la vida y la muerte. Explora ligeramente aquellos temas de naturaleza profunda como el por qué estamos aquí, si elegimos o no venir al mundo, los recuerdos, la pena de cuando alguien parte, dejándonos la buena nueva de que cada futuro integrante de nuestra familia trae el saludo de aquel ser querido que despedimos. Nos alienta a aceptar lo bello y triste del vivir. Con sencillas ilustraciones nos invita a disfrutar, porque “inevitablemente algún día partiremos”. Un libro que nos recuerda aquellos grandes temas que nos cuestionábamos cuando éramos pequeños. [Recomendación de Arlene Muñoz].