Bookstagrammers o cómo incentivar la lectura con fotografías

Mayo 10, 2016 Por VivaLeer

¿Puede una foto incentivar la lectura? Eso creen los boostagrammers, jóvenes que en producidas fotos exhiben su pasión por los libros desde sus cuentas de Instagram.

¿Puede una foto incentivar la lectura? Eso creen los boostagrammers, jóvenes que en producidas fotos exhiben su pasión por los libros desde sus cuentas de Instagram. Y eso parece creerlo también la Feria del Libro de Buenos Aires, que reunió en una mesa de conversación a bookstagramers argentinos e hizo un concurso para elegir su mejor foto.

En internet están presentes los libros. En blogs, en Youtube (booktubers), Twitter y hasta en Facebook. Era cosa de tiempo para que llegaran a Instagram y para que fueran tomados en serio. Los bookstagrammers son jóvenes que desde distintos lugares del mundo suben fotos de libros a sus cuentas de Instagram. Pero no cualquier foto. Son fotos estudiadas, que pueden tener relación con el contenido del libro fotografiado o en las que hay una preocupación por combinar los colores de la portada. Aunque en muchos casos, son sólo fotos de libros al lado de una taza de café, un exquisito desayuno o hasta con la mascota.

La Feria del Libro de Buenos Aires, interesada en vincular a los jóvenes lectores con la feria, invitó a una mesa redonda a los bookstagrammers argentinos, que están agrupados desde finales del 2015 en la cuenta @bookstagramarg. Cristina Alemany, coordinadora de las actividades juveniles de la Feria del Libro, explicó sobre la convocatoria: “Los chicos leen en comunidad, y la comunidad es de pares. Confían en ellos mismos para recomendarse libros o autores. No siguen la crítica profesional ni las opiniones especializadas. Esto es como el antiguo boca a boca. Es una amplia comunidad de lectores, globalizada, que da una opinión personal, subjetiva, emotiva, sobre un libro”. En el transcurso del encuentro en Buenos Aires, se hizo un concurso para elegir al Bookstagrammer de la Feria , que ganó Maximiliano Pizzicotti, de 16 años.

El boca a boca pasó de las calles a las redes sociales, la nueva plaza pública. Es ahí donde boostagrammers suben las fotos de los libros que recomiendan y, si son certeros con las imagenes y con los libros que recomiendan, se convierten en personas influyentes. Porque son los internautas los que deciden finalmente si dan o no el “like” y si el el libro que ven se tranforma o no en su siguiente lectura.

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