Explorando la materialidad del libro álbum

Julio 8, 2019 Por VivaLeer

Cada una de las partes del libro álbum entregan información y enriquecen la experiencia lectora. Te invitamos a conocerlas y potenciarlas en tu labor como mediador. Por Scarlet Ulloa, asesora de proyectos de la región del Biobío.

Escuchar un cuento en la voz de algún adulto es  la forma en la que muchas generaciones de niños tuvieron su primer acercamiento a la lectura, hoy esa narración se ha visto enriquecida por un nuevo formato: el libro álbum. Este género, que comenzó a tomar forma en la primera mitad del siglo XX, ha ganado protagonismo durante los últimos años ampliando nuestra percepción de la literatura infantil y juvenil.

Desde las guardas hasta las ilustraciones principales, pasando por la portadilla y la tipografía, todas las representaciones visuales ayudan a convertir el libro álbum en una experiencia estética, ya que no solo se describe con palabras, sino que también se narra a través de sus formas, tamaños e incluso colores. Es trabajo del mediador sacar el máximo provecho a sus características a la hora de leer.

  • La cubierta y contracubierta
    Son  la puerta de entrada y salida del libro, siendo funcionales a la historia en cuanto entregan información del relato que contienen. Un ejemplo de buena cubierta la encontramos en Voces en el Parque de Anthony Browne, donde al finalizar el libro se nos entrega la información necesaria para comprender la rareza del editor de mezclar tipografías en el título, así como la acertada elección de la ilustración utilizada.

  • Las guardas
    En el libro álbum estas páginas que unen las tapas con el libro, reforzando el encuadernado, dan pistas sobre la historia, y pueden ser el punto inaugural de la misma. Por ejemplo, en el caso de Pregúntame del autor Bernard Waber, ilustrado por Suzy Lee, la historia comienza en la guarda inicial y muestra a los personajes cuando se preparan para salir de la casa.
“Pregúntame” de Bernard Waber, ilustrado por Suzy Lee.
  • La portadilla
    El libro álbum supo aprovechar de un modo narrativo este espacio, habitualmente utilizado sólo para consignar el título del libro junto a contenidos informativos como el autor o el nombre de la editorial. Un buen ejemplo lo vemos en Yo y mi Gato (Kitamura, FCE), en cuya portadilla se incorpora una escena que explica todo lo que sucede a continuación. De forma similar, cabe destacar La cocina de Noche (M. Sendak, Kalandraka), en donde una doble portadilla nos introduce en la historia entregando información del contexto al lector.

  • Las páginas
    Son el elemento central, donde se narra la historia mezclando texto e ilustraciones, las que mantienen una relación de interdependencia, es decir, no se entiende una sin la otra.
“Dónde viven los monstruos” de Maurice Sendak.

Donde viven los monstruos (1963), la premiada obra escrita e ilustrada por Maurice Sendak, es un ejemplo magistral del uso de los recursos entre sus páginas, utilizando la composición y la doble página como un marcador de tiempo y espacio del conocido relato que cuenta la fantasiosa aventura de un niño llamado Max quien, tras hacer travesuras en su casa e irse castigado a su habitación, aparece en un mundo imaginario poblado por monstruos. Al avanzar las primeras páginas de esta obra vemos como el margen va paulatinamente desapareciendo para introducirnos en la historia, así como también podemos advertir el uso de la doble página en el clímax de la obra.

El libro álbum invita al lector a realizar una lectura comprometida que debe considerar el texto y las ilustraciones, las cuales pueden ser interpretadas de diferentes formas según el lector que las tenga en frente. La construcción de propios significados y la exploración del libro son elementos clave a la hora de acercarse a este tipo de lecturas, así que la próxima vez que tomen un libro álbum, apreciénlo con tiempo y exploren cada uno de sus componentes.

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