Publicada en 1847 bajo el pseudónimo de Ellis Bell, con el tiempo la novela “Cumbres borrascosas” se convirtió en uno de los grandes clásicos del romanticismo y en una de las obras más importantes de la época victoriana. A más de doscientos años del nacimiento de su autora, la inglesa Emily Brontë, no podemos dejar de recomendarte la lectura de este ícono de los romances apasionados y tormentosos que ha sido llevado a la pantalla grande en numerosas ocasiones.

Por Isabel Casar

“La literatura no es asunto de mujeres y no debería serlo nunca”, respondió el escritor Robert Southey cuando Charlotte Brontë –la mayor de las tres hermanas que debieron escribir bajo pseudónimos masculinos por la poca validez femenina en la Inglaterra Victoriana– le pide consejos para perfeccionar sus poemas y abrirse camino en los círculos literarios.

A casi 200 años de aquella “carta infame”, los lectores agradecemos el tesón de Charlotte, que no solo continuó escribiendo, sino también motivó a sus hermanas Ana y Emily a hacerlo. Así, tras un primer libro de poemas que solo logró vender 2 ejemplares, Emily escribe su primera y única novela Cumbres borrascosas, publicada en 1847 bajo el seudónimo de Ellis Bell.

Cumbres borrascosas fue poco aclamada por la crítica de la época y tildada de salvaje, brutal y “masculina”. ¡Qué sorpresa se llevarían hoy esos críticos si supieran que no solo fue escrita por una mujer, sino que se convertiría en uno de los grandes clásicos del romanticismo! Una suerte de ícono de romances apasionados y tormentosos, tal como nos muestran sus más de cinco adaptaciones cinematográficas que, desde 1939, han cautivado a la audiencia tras el lente de grandes directores, como Rivette (1939), Kosminsky (1992) y Luis Buñuel (Abismos de pasión, 1953).

 
Afiche de la adaptación cinematográfica de Cumbres borrascosas, dirigida por Luis Buñuel. Créditos: IMDB.

¿Pero qué hace de esta novela un clásico? A simple vista, pareciese ser una novela de amor (y desamor) donde prima la tragedia y oscuridad (y a todos nos gusta saber que hay amores menos afortunados que los propios), pero Cumbres borrascosas es mucho más que eso. Sus personajes complejos, ambiguos, duales, monstruosos, están suspendidos y entrelazados desde lo remoto –tanto geográficamente en un poblado aislado, como en la temporalidad– entretejiendo un relato desde la venganza y el amor, que involucra a varias generaciones.  Esta novela sorprende al lector, atrapándolo en esta curiosidad por ir develando y conociendo en profundidad a cada uno de sus personajes hostiles.

La novela, tiene una magistralidad en la narración, que nos hace transitar por distintas posiciones como lectores. La historia comienza en la voz de Lockwood, el nuevo inquilino de la “granja de los tordos”, quien, tal como nosotros los lectores, es forastero y observa todo con curiosidad, haciéndonos sentir en un campo minado. Por error, llega a la casa vecina, conocida como Cumbres borrascosas donde es recibido por sus habitantes con total hostilidad e indiferencia. Las inclemencias del tiempo hacen que deba quedarse una noche, abriendo una grieta que invoca a fantasmas del pasado y del presente, aumentando esa sensación oscura, de confusión, despertando una dualidad de querer arrancar y a la vez de necesitar saber más, de conocer el origen de esos personajes monstruosos.

Desde el primer momento podemos sentir en su relato la hostilidad y desolación que se vive en los parajes de Cumbres borrascosas. Sin embargo, este estilo se quiebra al cambiar de narrador, cuando la palabra la toma Nelly, la vieja ama de llaves de la granja de los tordos, quien conoce muy de cerca la historia. Con el calor y sazón de los cuentos de las criadas, va narrando y deshebrando desde la infancia de los personajes, cada uno de los confusos hilos de la historia de amor y desamor de la familia Earnshaw.

Esta dualidad que mencionamos, está presente en todo momento: dos familias, dos casas, dos hermanos, dos narradores. Sin embargo, el conflicto está asociado con la ruptura de esta paridad: la llegada de Heathcliff al ser adoptado por el padre de los Earnshaw, el amor y complicidad entre Catherine y Heathcliff fortalecido por el odio hacia la tiranía de su hermano Hindey, el trío amoroso entre Edgard, Heathclif y Catherine. Este conflicto casi permanente hace que veamos en Cumbres borrascosas una historia mucho más allá de la historia romántica tormentosa, sino que es un relato de venganza, de las vueltas del poder y sobre la introspección, recomendado para cualquier amante del psicoanálisis. Mientras más conocemos la monstruosidad de Heathcliff, la dualidad de Catherine y los traumas de infancia de Hindley, más vamos completando, configurando y queriendo a estos personajes que son reales, queribles y odiables.

Vuelvo al punto inicial y me detengo en los personajes femeninos. Las criadas son los únicos personajes que muestran empatía en toda la obra. Esto refleja la propia conexión de Emily con sus criadas de infancia, quienes eran muy cercanas e inundaban su mundo de cuentos. Por otro lado, todos los personajes femeninos tenían en común la valentía y decisión. Las criadas eran quienes se atrevían a desafiar perros feroces y al mismo Heathcliff; Catherine desafiaba cualquier autoridad y tomaba las riendas de su vida, aunque ni ella estuviera tan convencida. Asimismo, Isabel escapa de su casa y decide casarse con Heathcliff, soportar el maltrato, pedir ayuda y escapar lejos. Así, a través de las letras, enmienda de algún modo la injusticia social y la poca valoración de la mujer de la época. Si bien los predios de la escritura estaban domados por masculinidades, los de Cumbres borrascosas eran protagonizados por mujeres fuertes, independientes e inteligentes. Tal como eran las hermanas Brontë y otras mujeres del romanticismo victoriano.

La saga Crepúsculo es una de las obras más recientes inspirada en la clásica novela de Emily Brontë. Créditos: The Objective.

Gracias a esta tenacidad, hoy podemos leer referentes literarios muy vigentes en pleno siglo XXI, como fanzines, cómics y reescrituras de esta novela. Una de las más conocidas es la saga Crepúsculo (Stephenie Mayer) que narra el amor entre Bella, Edward y Jacob, que según la misma autora está inspirado en la obra de Emily Brontë. Así, tanto por su vigencia como por la complejidad temática y de sus personajes, Cumbres borrascosas se vuelve una obra completamente recomendada para mediar y discutir en clubes de lectura, en especial entre mujeres jóvenes (y no tanto). 

Agradecemos a Viva Leer Copec por la preciosa edición de este clásico, con la ilustración de portada a cargo de Marcelo Parra.